Quemaduras de segundo grado

Quemaduras

Información sobre las quemaduras y su tratamiento

Las quemaduras de segundo grado son más severas que las de primer grado ya que afectan a la epidermis y penetran hasta la dermis, pudiendo llegar a dañar a los folículos pilosos y las glándulas sudoríparas. De este modo, la piel afectada se pone roja, se inflama, aparecen ampollas y causan dolor. Pueden ser varias las causas que originen este tipo de quemaduras, como quemazos con aceite o agua hirviendo, llamas, productos químicos, electricidad o la exposición a los rayos ultravioletas de manera prolongada o sin protección adecuada. Las quemaduras de segundo grado por el sol son especialmente graves porque la piel sufre daños permanentes que pueden traer consecuencias muy negativas a posteriori. Por eso resulta imprescindible siempre apostar por la prevención a la hora de exponernos a los rayos ultravioletas, haciéndolo con la protección adecuad y evitando las horas centrales del día, momento en el que los efectos del sol son más acusados.

Imágen de quemaduras de segundo grado

Algunos de los síntomas más habituales de las quemaduras de segundo grado son la aparición de ampollas, color muy rojo en la zona afectada, que puede presentar un aspecto brillante, como si estuviese húmeda, el dolor que se experimenta al tocar el área quemada y que la quemadura sea blanca o haya perdido el color de la piel y tenga una forma irregular. Ante todo ello, lo más recomendable será acudir a un médico puesto que estas quemaduras ya adquieren cierta gravedad, mayor o menor también en función de la superficie que se ha quemado y de la zona del cuerpo donde se ha producido.

Tratamiento para las quemaduras de segundo grado

Ahora veremos cómo tratar las quemaduras de segundo grado. Si éstas son superficiales, suele bastar con mantener la herida limpia y protegida del contacto con posibles gérmenes, ropa o agentes externos, llegando a sanar en unas tres semanas. Si, por el contrario, se trata de quemaduras de segundo grado profundas, el periodo de curación se puede dilatar más en el tiempo y será un especialista quien deba establecer un tratamiento adecuado dependiendo del lugar donde se haya producido el quemazo, cuánta superficie de la piel se haya visto afectada y qué ha originado esa quemadura, entre otros factores que deberá analizar y evaluar durante su diagnóstico.

Nada más que haya sucedido, la zona ha de ponerse bajo el agua, por lo menos durante 15 minutos, y taparla con compresas o paños limpios y húmedos que nunca aprieten la zona para que esta se mantenga oxigenada. Se puede aplicar cremas antibióticas (no vale cualquiera y deberá ser un médico quien diga cuál debe ponerse) y, después, cubrir con una gasa sin adhesivo y sin que haga mucha fuerza sobre la quemadura.

Por lo general, un tratamiento de las quemaduras de segundo grado posterior puede consistir en la limpieza diaria de la zona quemada para eliminar posibles restos de piel muerta, cambiando el vendaje frecuentemente para que se mantenga limpio, y la ingesta por vía oral de antibióticos o analgésicos para aliviar el dolor y prevenir o tratar posibles infecciones.

Las ampollas en las quemaduras de segundo grado

Una de las preguntas que habitualmente se hace la gente es la de si las quemaduras de segundo grado dejan cicatriz. Lo cierto es que la mayoría de ellas lo hacen, y aparecen una vez que la piel está ya recuperada. Es muy importante que las ampollas que surjan tras la quemadura nunca se toquen y mucho menos se exploten, pues son una barrera de protección de la piel frente a la aparición de infecciones ya que el líquido de su interior es quien protege la zona y si se rompen quedan totalmente expuestas a cualquier agente externo.

Si la ampolla está cerrada la zona afectada se debe proteger y quitar la ropa o cualquier cosa que pueda rozarla. No se debe aplicar aceite de cocinar o de otro tipo en la zona que se ha quemado, ya que los poros se cierran y el calor no sale, que es precisamente lo que se trata de conseguir. Si, por el contrario, la ampolla está abierta, será necesario aplicarle antibiótico o productos médicos que consigan eliminar las bacterias. Después, habrá que cubrir la zona de la ampolla que se ha abierto para protegerla de infecciones e ir observando cómo evoluciona para ver si realmente se ha infectado o va curando bien.

Las quemaduras de tercer grado son el siguiente eslabón en esta pirámide tras las quemaduras de segundo grado y destruyen la epidermis y la dermis, llegando a dañar hasta el tejido subcutáneo, carbonizando la piel y haciendo que esta se inflame. Eso sí, no se aprecia ningún tipo de dolor con estas quemaduras, puesto que las terminaciones nerviosas también quedan destruidas.

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