Quemaduras de cuarto grado

Quemaduras

Información sobre las quemaduras y su tratamiento

Las quemaduras de cuarto grado son las más graves y pueden derivar en una necrosis y en la pérdida de la extremidad afectada. Este tipo de quemaduras aparecen por congelación y frío extremo, por el contacto con fuego o con líquidos muy calientes y dañan los huesos y los músculos.

Imágen de quemaduras de cuarto grado

Antes de conocer mejor la gravedad que esto puede tener, vamos a ver primero qué son las quemaduras y cómo se clasifican. Según lo profundas que sean y las capas de la piel que hayan sido afectadas, se clasificarán en quemaduras de primer y segundo grado, tercer grado y cuarto grado. En un primer momento no es fácil saber con seguridad cómo de profundas son, por lo que deberán ser estudiadas por personal cualificado o volverlas a ver pasados unos días de que se hayan producido para conocer su evolución.

De este modo, las de primer grado afectan a la epidermis de manera superficial, la zona se enrojece y pueden doler. En principio no aparecen ampollas o flictenas y se curan solas, sin mucha más complicación. Son las que se producen, por ejemplo, al tomar el sol.

Las de segundo grado ya penetran más en la dermis y pueden ser profundas o superficiales. Si son superficiales aparecerán ampollas, dolor, la zona se pondrá roja y se volverá blanca con la presión y la piel se puede caer según va pasando el tiempo. En unas dos o tres semanas suelen curar también sin mayor problema. Las quemaduras de segundo grado profundas dejan cicatriz y tardan más tiempo en curar. Por su parte, las quemaduras de tercer grado presentan un aspecto carbonizado de la zona afectada. A diferencia de todas las anteriores, quien tiene una de estas quemaduras no siente dolor alguno, pues las terminaciones nerviosas han sido destruidas.

En muchos casos de quemaduras, dependiendo de su gravedad y de la zona donde se encuentran, aparecen ampollas. Las ampollas contienen líquido en su interior, transparente o con sangre en función de cómo de grave sea la quemadura. Pueden encontrarse entre la epidermis y la dermis o debajo de la dermis, que serán las más graves. Ese líquido que está en el interior de la ampolla proviene de los vasos sanguíneos que han resultado dañados y que al ser más permeables hacen que el líquido se salga y se acumule en estas ampollas. Si la gravedad de la quemadura no es demasiado severa, se irán curando con el paso de los días, siendo el líquido reabsorbido y la zona donde estaba la ampolla se termina secando. Es muy importante que no se exploten las ampollas pues ese líquido actúa como barrera protectora para evitar que aparezcan infecciones. Si se observa que hay fiebre, que la zona está demasiado inflamada o duele mucho, se deberá acudir al médico pues puede ser que se haya infectado.

Cómo tratar las quemaduras de cuarto grado

Por otro lado, en las quemaduras de cuarto grado los primeros auxilios consisten, directamente, acudir a un servicio de emergencias para que comience a tratar la dolencia cuanto antes para que así exista la posibilidad de que se pierdan menos líquidos y que los tejidos no sufran tanto.

El tratamiento de las quemaduras de cuarto grado de centrará principalmente en aliviar los signos de la necrosis para evitar que desemboque en una amputación. Cuando se trata de una quemadura de cuarto grado por congelación la piel, en un comienzo, tiene un aspecto pálido con un aumento del flujo sanguíneo. Si esa situación se alarga en el tiempo, pueden aparecer ampollas y desembocar en una necrosis.

¿Qué es la necrosis?

Como hemos comentado antes, uno de los signos y síntomas de las quemaduras de cuarto grado es la aparición de necrosis. Se trata de la muerte del tejido del cuerpo cuando la sangre no llega hasta el tejido. Es irreversible. Las quemaduras de cuarto grado se conocen también como carbonización y la necrosis de los tejidos profundos es una de sus principales consecuencias, tanto en los tejidos óseos como en los adiposos y musculares.

Cuando hay una necrosis las células de la piel están muertas y esa zona no tiene sangre ni oxígeno. Para evitar que empeore, el médico puede prescribir la toma de antibióticos o cremas de uso local, que puede ser un tratamiento adecuado en el caso de que la necrosis acabe de aparecer en la piel. La zona afectada deberá estar en alto para mejorar la circulación de la sangre y que llegue hasta ahí si es posible, ya que esa área adolecerá en ese momento de flujo sanguíneo. La zona afectada no debe presionarse ya que causará más dolor y puede empeorar.

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